martes, 18 de mayo de 2010

Mariposas en el estómago

Según "El Secreto" uno tiene que querer mucho algo, desearlo realmente y tener bien pero bien en claro, aquello que queres pedir. Nosotros no tenemos que preocuparnos por el cómo, eso aparecerá y estará en tu vida. Trato de seguir detalladamente esos pasos, pero a veces la mente me traiciona hasta que me doy una
cachetada para ponerme en órbita de nuevo con el universo. Ahora bien, en el trayecto me pregunto, porque obviamente, si hay algo que no puedo dejar de ser es analítica, ¿Qué me pasa? ¿Por qué no me mueve ni  un pelo el tipo que se interesa por mí, que se desarma por conquistarme? ¿Por qué me parte la cabeza, justamente, ese otro, ese que sé que puede ser una estrella fugaz, que no piensa en tener una historia? Y ahí es cuando lisa y llanamente quisiera cortarme las venas con una zapatilla de baile de Julio Bocca. Y si..., si una decide suicidarse que no sea con un pedorro Tramontina, al menos matarse con  glamurrr...bahhhh...no soy capaz de matar una mosca y menos de producirme algún daño, según mi odontóloga, tengo un bajísimo umbral de dolor..¡¡¡Aaayyyy!!! Como decepciona, enoja y hasta un poco duele sentirse así, como yo me siento. Tengo ganas de putear bien fuerte... "¡¡¡Freud, vos y tu media naranja se pueden ir bien a la reputísima madre que los pariooo!!!"...Poco femenino lo mío. Se supone que una dama no debe hablar así, que no puede ser un carrero. Es verdad, pero ¡¡¡hoy me cagooo en esas pelotudeces!!! Me salió el camionero de adentro y lo libero (con todo respeto al rubro caminero, pero bueno, ellos se hicieron su fama)
Lo cierto es que conocí un chico, con el cual no me pasó absolutamente nada, estar con él y estar abrazada a un árbol era exactamente lo mismo. No tuve el coraje de decírselo, ese fue mi gran error porque fue terrible, justamente yo, que me jacto de andar con la bandera de la sinceridad, de pregonar las palabras de Serrat..."Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Yo no pude pronuciar palabra alguna. Pero me pareció horrible decirle que no me gusto ni un poco, que no me calentaba en lo más mínimo, y que en el sexo prefería estar con un consolador antes que con él. Me pareció muy animal de mi parte decir algo así.
El flaco comenzó a insistir para vernos de nuevo, y empecé hacerme la complicada, ¡ojo, no tuve necesidad de mentir, mi vida es de por sí complicada! pero bueno ahora era aún más. Es más, discutimos...¡Va! el discutió conmigo porque yo no dije ni mu. Comprendía en cierta medida su enojo, así que lo deje expresarse libremente. ¡¡Lo que no me dijo!! Menos linda, de todo. Ahí creí que todo se había terminado. Me sentí mal porque no me gusto la forma. Pero bueno, después de muchos años de análisis aprendí que cada cosa tiene el final que puede y, que un final siempre es un mal trago, porque nunca va hacer como nosotros lo pensamos, simplemente es.
Yo seguí metida en mi enquilombada rutina. Un día, como por arte de magia, aparece en mi celu un mensajito de él. No sabía qué hacer, cómo decirle diplománticamente que no iba a salir de nuevo y menos, después de todo lo que me dijo. Porque está bien que yo lo haya escuchado, su enojo era razonable por eso escuché cada una de sus duras palabras. Pero era obvio, se caía de maduro, que después de ese episodio no iba a volver a salir con él. Me preguntó ¿Sí vos decís todo lo que se te ocurre, hasta llegas a ser algo agresivo, no esperas que el otro haga como si nada pasó? Yo al menos, no puedo hacer como si nada hubiera pasado. Así que respondí, con la verdad, "No puedo, estoy saliendo con alguien". En ese instante, el infierno vino a mí como una ráfaga, como un tsunami, porque...¡¡¡lo que no me dijo ese hombreee!!!...que era una hija de puta, que era una cobarde, que no tenía ovarios, que era una soreteeee...no respondí, deje, una vez más que él se exprese libremente y corte. La verdad es que no podía entender lo que me ocurría, revisaba en mi memoria y en ningún momento le dije que él me encantaba, o le di una idea de proyección, o le genere una expectativa. ¡Ahí no estoy segura! Porque cuando me despedí esa vez él me dijo de volvernos a ver y respondí, después vemos como arreglamos (una frase que escuché tantas veces de la boca de un hombre cuando sabía perfectamente que no nos íbamos a volver a ver) Tal vez fue eso. Qué sé yo.
Al poco tiempo de este suceso, me pasó exactamente lo mismo. La diferencia, es que este era todo un caballero y no me puteó, y yo después de la experiencia anterior, también aprendí a decir mejor las cosas o al menos, decirla como pude tratando de ser sincera y clara. Fue simple, sentí que él se agarró un embale terrible y ¿yo? Nadaaa...la nada misma habitaba en mí. Ante su..."Negri, cuando nos volvemos a ver, me encantó la salida que tuvimos, quiero que esto siga, me encantasss..."Como pude, como me salió, dije timidamente..."Mira, todo bien, la pase bárbaro, pero yo...yo no sentí mariposas en el estómago". Según él, ésta es una frase muy estúpida de las mujeres. Tal vez sea así. Tal vez sea una  frase chota. Pero si hay algo que a esta altura de mi vida nadie puede venir a cuestionarme, es que yo, justamente yo, me conozco como la palma de mi mano. Yo que vivo analizándome del derecho y del revés, de adentro hacia fuera y viceversa.  Sé lo que es sentir química con alguien en el primer roce de mejillas,  tener esas cosquillas en el estómago cuando ese hombre que tenes enfrente tuyo te habla y empezas a desear que se callé para que te estampe un beso. ¡¡¡Vamos, que las mujeres, somos por naturaleza sensitivas!!! Nosotras funcionamos con los sentidos por sobre todas las cosas. Así como un hombre tiene la facilidad, de ver la foto de una mujer desnuda y excitarse; nosotras necesitamos de otra cosa...¡¡Sí!! Necesitamos de esa magia, sin esa magia especial, nos guste o no, no funcionamos. Tal vez, no le gustó lo que le dije. Le pudo resultar la boludez más grande que haya en el mundo. Pero boludez o no, esa era mi verdad. Y no me iba a obligar a probar de verlo otra vez, a ver si aparecían las mariposas en el estómago, o si se daba esa química especial, porque si no surgieron de un primer momento, sé perfectamente, que no iban a surgir. 
Las mujeres, al menos yo, somos obvias, como dice un amigo mio. Y sí, si alguien nos interesa, esperamos que ese teléfono suene, ansiamos escuchar su "¡Hola!", nos agarra un escalofrío especial cada vez que escuchamos un rig- rig. Nos cambiamos un centenar de veces frente al espejo, para salir con él. Si no tenemos tiempo, lo fabricamos con tal de salir con el hombre que nos gusta. ¡¡¡Sí, somos así de pavas, de previsibles y de obviassss!!! Y somos todo eso, porque justamente lo que nos impulsa hacer así, es ese nerviosismo de verlo, es ese nudo o cosquilla en la boca del estómago, es esa ansiedad y esa adrenalina que te recorre el cuerpo y que logra calmarse cuando sentís el beso que él te da. Vamos, no seamos hipócritas, que todos de alguna manera, sentimos lo mismo, póngale el nombre que quieran, pero si eso no son cosquillas o mariposas en el estómago...¿Qué son? ¿Calentura? Nooo, eso viene después.
A los hombres también les pasan lo mismo, tal vez sin tanto adorno como a nosotras, pero sienten de la misma forma. Si un hombre está interesado en una mujer, trabaja en la conquista. Sino, desaparece como por arte de magia. Basta ver la película "Simplemente no te quiere", para escuchar en la voz del personaje de Alex las reglas que maneja el sexo opuesto. Regla n°1 " Si pasó una semana y él no te llamó. No te va a llamar". Otra versión de la misma regla. "Si un tipo no te llama, no quiere llamarte". Segunda regla "Cuando un hombre trata a una mujer como si le importara un carajo. Realmente le importa un carajo". jajajajajajaja...no puedo dejar de reírme. Porque si un hombre maneja estas reglas, es justamente, porque no se sintió atraído, enganchado con la mujer. Es decir, no sintió mariposas en el estómago. ¡¡¡Vieron no es cuestión de géneros!!!
Pero volviendo a lo que les contaba. Yo sé que con la edad que tengo, poseo una mirada un tanto ingenua, infantil si quieren, de lo que es el amor. No me interesa como se vea. Cada uno tiene sus historias, sus experiencias y hacen que tengas una mirada y un concepto diferente de lo que es el amor, y de lo que significa enamorarse.
Soy soltera, sin hijos, vivo sola...¿Por qué jugar en segunda si puedo jugar perfectamente en primera? ¿ Por qué no tengo que esperar toda la cursilería del amor que se me ocurra? ¿Por qué negarme a sentir todo aquello que me encantaría vivir? ¿Por qué renunciar a este deseo? Aunque me quede para vestir santos, no voy hacerlo. Porque quiero eso para mí, y lo tengo clarísimo. Como también, utópico o no, quiero enamorarme de un hombre con ese antiguo pensamiento de creer que es "HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE". Tal vez, puedo querer esto porque ya experimente, ya viví la certeza de que el amor dura lo que tiene que durar. Porque aprendí que cuando una relación termina, una puede armarse nuevamente, se pone de pie y comienza otra vez. Sé que un pedazo de nuestro corazón muere con cada relación que termina. ¡¡¡Por qué vamos!!! Siempre vas a escuchar eso ... "que de amor nadie se muere"...eso es mentira...una parte tuya se muere con el otro, con esa historia que viviste, de hecho aunque salgas airosa de esa ruptura una no es la misma... ¡¡¡No me jodan a mi con eso!!! Yo me he sentido morir, y he renacido de las cenizas, pero jamás volví hacer la que era...Por suerte se crece, se aprende, se resignifican cosas, una va teniendo más claro el panorama y el deseo, o mejor dicho, aquello que quiere...pero para eso, las pasó y de todos colores, derramó mucha lágrimas, muchas noches de su vida, y sintió ese puñal que te atraviesa el cuerpo, que duele y no deja de doler. Hasta que una mañana descubrís que ya no hay más lágrimas. Te preguntas si es por qué se te secaron los lagrimales. También descubrís que ese dolor punzante en el pecho paso a ser una molestia, hasta que de a poco, sin darte cuenta, desaparece. Te miras nuevamente al espejo y empezas a reconocerte, tus ojos dejaron de estar hinchando y tus labios empiezan a esbozar las primeras sonrisas, así de la nada, por el por qué si. Y así, sin darte cuenta, con el tiempo...estás en el juego de nuevo.
Yo lo viví, y no una vez, varias veces. Y pese haber atravesado esos dolores, no perdí, ni pierdo el deseo de querer todo eso...todo lo que viene con las mariposas en el estómago. Como me dice mi mejor amigo, no quiero estar con alguien que simplemente me cierre...quiero alguien que me haga vibrar, sentirme viva, sentirme toda una mujer...quiero alguien que comparta una vida, no de color de rosa, una vida real con todo lo que ello implica, pero que la vaya construyendo paso a paso conmigo de la mano, que nos sujetemos juntos para andar y no perdernos. Les parecerá puro idealismo romántico, un ideal fuera de moda, una gran tontería de mi parte, una mirada muy ingenua...lo que quieran, tal vez hasta tengan razón. Pero está es mi verdad. Tan mal no ando con El Secreto. Tengo claro lo que quiero...ahora del cómo aparecerá ese hombre en mi vida, se lo tengo que dejar al universo. Éste moverá los hilos, para que nos encontremos.

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